Una de las más bonitas experiencias de mi vida como fotógrafo de bodas, siempre recordaré cuando Elisa y Miguel me contrataron en un Juan Valdez del parque de la 93 en Bogotá y decidimos Monguí, el Páramo de Ocetá, Ciudad Perdida y Laguna Negra como destino de preboda, una aventura completa, ninguno imaginó lo que nos esperaba…

¿Qué mejor en este caso que las palabras de la novia para describir tremenda aventura fotográfica?

Cuando @camiloniviabodas nos habló de la sesión preboda, debió hacer énfasis en que no era solo una sesión, sino una experiencia imborrable… ¡y así fue!. Tomar la decisión de ir hasta “El Páramo más bonito del Mundo” ya era una locura para mí, pero jamás supe realmente a lo que me enfrentaba hasta que finalmente a las 4:00 a.m. dimos el primer paso en nuestra caminata de 14 horas… (Sí, fueron muchas).

No puedo explicarles el terror que sentí (en varias ocasiones, 3 para ser exacta) al sentirme en medio de la nada, sin luz, con frío hasta los huesos y con una brisa que era capaz de arrastrarme si no ponía resistencia, lo revivo en mi cabeza y solo puedo escuchar las palabras de aliento y apoyo de @mleogarcia, tratando de calmarme y colocando sobre mis hombros su propia chaqueta en busca de darme un poco de calor, lo que él no sabía, es que solo con sus palabras bastaba.

Fueron transcurriendo las horas, el sol se posó sobre nuestras cabezas y empezó a enseñarnos porqué estábamos ahí finalmente, llegar a la cima y sentir todo el poder del viento, escuchar sus gritos (porque a esa velocidad los susurros no existen) y mirar toda la grandeza de aquellas montañas a 4000msnm, por las que habíamos caminado horas antes, no tiene explicación…

Gracias @camiloniviabodas por llevarnos hasta aquel paraíso helado y permitirnos vivir aquella experiencia.”

Elisa Olivares


Fotógrafo de bodas en Monguí

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